-
El XXV Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad de Madrid. Clásicos en Alcalá echa el telón con 27 llenos absolutos, 7 más que el año pasado
-
Casi 60 propuestas han llenado durante cuatro semanas los espacios escénicos del festival, con un 10% más de ocupación media que en 2025
-
Clásicos en Alcalá echó anoche el cierre a la edición de su 25º aniversario con teatro de calle cargado de fuego y un extraordinario espectáculo pirotécnico
Espectaculares fuegos artificiales, increíbles acróbatas, una batucada de sátiros y demonios armados con bengalas de humo, un monumental dragón y esqueletos gigantes cargados de fuego cerraron en la noche de ayer el XXV Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de la Comunidad en Madrid. Clásicos en Alcalá. La edición de 2026, marcada por la celebración del especial aniversario, cierra con un balance de 9.300 espectadores, un aumento de la ocupación media en las actividades con entrada del 10% y 7 llenos absolutos más que en 2025, que dan cuenta del crecimiento del festival año tras año.
Como ya hizo en su apertura, el festival, organizado por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y la Comunidad de Madrid, volvió a llenar de público el Centro de la ciudad para celebrar con el público su cuarto de siglo. Los espectáculos Sátiros y demonios (Alea Teatre), Quimera (La Fam) y Bestias Ígneas (L’Avalot Teatre), despidieron Clásicos en Alcalá, que echó el cierre con un impresionante espectáculo pirotécnico.
Alrededor de 9.300 espectadores en las salas (una cifra similar a la del año pasado, con menos número de funciones) y 27 llenos absolutos (7 más que en 2025) es el balance de la XXV edición de Clásicos en Alcalá, que vuelve a crecer y a mejorar sus cifras. Tras cuatro semanas de programación, el festival consolida su dimensión hispanoamericana y una gran acogida tanto a las producciones internacionales como a los estrenos impulsados por el propio festival.
A los 9.300 espectadores en salas se suman alrededor de 5.500 personas que han asistido a los espectáculos celebrados en plazas y calles del casco histórico, concentrando la programación gratuita especialmente en sus jornadas de apertura y clausura, con espectáculos de cuidada calidad, que maravillaron al público.
La ocupación media de los espacios escénicos del festival con aforo y entrada aumentó este año hasta el 68%, un 10% más que el año pasado, lo que confirma el crecimiento sostenido de una cita que vuelve a situar a Alcalá de Henares como uno de los grandes referentes de las artes escénicas dedicadas al repertorio clásico.
Casi 60 propuestas para recordar
Antes de la clausura, la tarde del domingo puso el broche final a esta edición de aniversario con La dama boba, una de las grandes apuestas del festival, coproducida por el propio festival junto a Ajedrez Eventos y Soluciones (México) y Octubre (España); Cerca del Tajo, en soledad amena de La Máquina Real; y El libro del buen amor, de Diagoras Producciones.
Esta XXV edición ha reunido cerca de 60 propuestas escénicas, con artistas procedentes de 16 países y más de 25 estrenos, reafirmando la vocación internacional que el festival ha consolidado en los últimos años y, especialmente, su diálogo con la escena hispanoamericana. Teatro, música, danza, circo, títeres y artes de calle han vuelto a convivir en escenarios teatrales y espacios patrimoniales de Alcalá de Henares, convirtiendo la ciudad en un gran escenario del Siglo de Oro.
Entre los grandes hitos de esta edición destacan los estrenos absolutos de las piezas de danza naScencia, del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, y De oro, de Losdedae; las comedias El lindo don Diego de MIC Producciones y Los locos de Valencia de la Comunidad de Madrid en coproducción con Clubmedia Network y el Complejo del Teatro San Martín de Buenos Aires; la propuesta musical Cotidiáfonos clásicos de Bufa&Sons; Burladas de Flexión Producciones, Emilia Yagüe Producciones, Helarte Teatro y Meditea Teatro; o Preciosa de Alicia Merino. También formaron parte de los momentos más relevantes de esta edición El Lazarillo de Tormes de El Brujo, La vengadora de las mujeres de la Compañía Nacional de Teatro Clásico con Teatro del Temple, o el encargo del festival La Gallarda, con Silvia Marsó y la Orquesta Filarmónica Cervantina de las 25 Villas. La edición contó también con Paloma San Basilio, protagonista de Dulcinea, que recibió el Premio Fuente de Castalia del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, uno de los momentos más emotivos de esta edición.
La programación ha recorrido la obra de autores fundamentales como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes, Tirso de Molina, Sor Juana Inés de la Cruz, Ana Caro de Mallén, Moreto, Góngora o Quevedo, recuperando también voces menos frecuentadas como Sor Marcela de San Félix, Garcilaso de la Vega o el Arcipreste de Hita. Junto a ellos, dramaturgos contemporáneos como José Luis Alonso de Santos, Juan Carlos Rubio, Fernando Sansegundo, Xus de la Cruz, Julieta Soria, Esther Berzal, Noelia Pérez, Alfonso Plou, Abel González Melo, Ana García D’Atri, Laura Ferrer o Fernando Fernán Gómez han contribuido a tender puentes entre el patrimonio clásico y la creación actual.
Más allá de los escenarios, el festival ha reforzado su dimensión académica y de reflexión con una nueva edición de las Jornadas de Teatro del Siglo de Oro Español, bajo el título El teatro del siglo XVI. De Juan del Encina a la tragedia, dirigidas por el catedrático Luciano García Lorenzo. Asimismo, ha vuelto a poner en marcha su Academia de Espectadores, dirigida por Juana Escabias, junto a otras actividades profesionales y encuentros como las XVII Jornadas ADGAE con el título La gestión del arte: Clásicos en construcción.
Con la celebración de su 25º aniversario, Clásicos en Alcalá cierra una edición histórica que ha reafirmado su identidad como festival de referencia del teatro clásico en español. La apuesta por la creación contemporánea, la colaboración internacional, el impulso a las nuevas producciones y la calurosa respuesta del público consolidan un proyecto cultural que, un cuarto de siglo después de su nacimiento, continúa mirando al Siglo de Oro desde el presente y proyectándose hacia el futuro.